Hoy ha venido a sesión Ane.
Eran las 17:14 cuando bajaba las escaleras de casa con la bici cargada sobre mi hombro derecho.
Tenía una perspectiva muy agradable de lo que iba a ser mi tarde en la "Casita de las Almas", es así como he decidido llamar a la oficina donde trabajo.
Soy muy partidaria de ponerle nombre a los objetos o lugares que me importan y que juegan un papel importante en mi vida.
-Nos imponen a las personas a las que tenemos que amar. Nos imponen formas de amar. Nos imponen que no podemos decir NO aunque nuestra alma nos grite y nuestro cuerpo enferme.
De modo que yo, en mi pequeña revolución y en mi "salvaje" forma de concebir mi vida, me rebelo poniendo nombre a los objetos a los que amo. Al igual que la bici que portaba sobre mi hombro derecho hace unas horas se llama "Lili".-
Justo en el momento en que me disponía a salir del portal, la luz de la bombilla del rellano a empezado a tintinear hasta que ese tintineo se ha convertido en el aviso de algo más serio. Parecía como si se tratara de un relámpago.
De manera que he abierto la puerta, he inspirado con fuerza y me he dicho "ala Ana, vamos que nos viene fuerte la tarde".
He llegado a la Casita de las Almas y poquito después ha llegado Ane, la mujer a la que me ha tocado acompañar esta tarde.
Cuando hemos comenzado la sesión tenía muy pegadito un hombre muy sabio y muy elegante que me daba a entender que era su padre. Pero se entremezclaba con una energía muy negra y oscura.
Al instante me he protegido. Me he dicho a mi misma que estaba dispuesta a ahondar en la energía e historia de esta mujer y que estaba dispuesta llegar hasta el final pero que me protegía de cualquier amago de ofensa, engañifla o traición de toda alma que estuviera vibrando abajo.
De acuerdo, voy paso a paso. Como algunos de vosotros sabéis podemos dividir el astral en dos grandes bloques; *ALTO ASTRAL* y BAJO ASTRAL*. De qué depende o qué conlleva vibrar en un plano o en otro; pues bien:
En un plano astral alto vamos a encontrar a nuestros guías, a las entidades de luz. Como pueden ser; mis ancestros (los que estén haciendo un buen trabajo), mis ángeles, mis animales de poder, aquellas mascotas con las que hemos compartido parte de nuestro camino.
En otras palabras, almas que están vibrando en una frecuencia de luz y de amor.
Por el contrario, en el bajo astral vamos a encontrar entidades bajas. No es que sean "malos", son entidades que no tienen luz suficiente como para estar en otro sitio.
Como canalizadora, mi trabajo es escuchar con lo que estoy trabajando y después actuar acorde con mis propias capacidades. Si en este caso hubiera sentido que no podía con esa energía y que podía verme afectada yo o la mujer a la que estaba acompañando habría tenido que parar la sesión inmediatamente y delegar este trabajo en alguien que requiera ahora de la habilidad y la potencia pertinentes.
Como no ha sido así he podido hacerle frente y, bajo mi punto de vista, hacer un gran trabajo.
He ido observando de donde procedía esa energía oscura y ese hilo me ha conducido hasta el abuelo paterno de Ane.
Este hombre estaba en un plano horroroso. Cuando nos morimos, al igual que cuando vivimos en la tierra, somos creadores de nuestra propia realidad. Tanta luz tengamos tan bella va a ser la casa o "el escenario" donde vivamos.
El escenario de este hombre era tremendamente duro.
Cuando he conectado con él me ha empezado a contar sus miserias mundanas. Pero algo no cuadraba. Nada de lo que me contaba parecía afectarle, era más bien como una maniobra de distracción para enseñarme lo terrible que ha sido y así conseguir que me alejara de él.
Ha necesitado que yo verbalizara las cosas que iba enumerando; Nos ha contado que dio de beber a mucha gente en el bar que regentaban, y sonreía de forma sádica.
También nos ha contado que tuvo otras relaciones y que vivió barbaridades... pero entre este discurso de acciones mundanas que él catalogaba de "sucias" se le ha escapado un secreto.
Y es que cuando habla nuestro corazón y se dirige a otro corazón que escucha, es imposible controlar que no salga lo que no quieres que salga porque en realidad, siempre queremos que salga todo. *SIENTE, EXPRESA, INTEGRA* esa es la fórmula mágica del duelo y la sanción. Y hoy con el abuelo de Ane hemos llegado hasta la integración.
El secreto que se le ha escapado ha sido: "mi padre". En ese momento se ha tapado la boca y ha vuelto a cubrirse con su oscuridad y a ponerse odioso.
Yo me he reído con un tono sincero y le he dicho: "jaa, te he pillado".
Es entonces cuando he comprendido.
La oscuridad de este hombre estaba generada por un agudo dolor que había sido generado en su infancia. Lo que generó una vida gobernada por las pasiones mundanas, los vicios y en ocasiones, el maltrato. ¡Por eso está oscuro! Pero el tema iba más allá. Lo más doloroso de todo, lo que más oscuridad generaba era que él no se sentía merecedor de ese afecto, de esa escucha y sobre todo no era digno de perdón. O eso quería hacernos creer.
Yo le he pedido con el corazón sincero que me contara, que hablara " a chorro". Es entonces cuando me ha dicho que su padre fue un animal. Fue un hombre que maltrató y pegó a sus hijas, entre otro tipo de abusos.
Nos ha contado que tuvo que "normalizar" verdaderas barbaridades. Y que por eso a lo largo de su vida se había comportado de forma sádica. Dice: "Ver el dolor de otros me hacía sentir que estaba acompañado en mi propio dolor y eso, lo amortiguaba.
Justo después de soltar su verdad, se ha cubierto las manos con la cara y ha comenzado a sollozar y a liberar las emociones que por tantos años ha tenido atascadas y enquistadas.
En ese momento ha cambiado de escenario. Ha elevado su vibración y aunque todavía estábamos dentro del "bajo astral" ha ascendido de nivel. Estaba sentado al borde de una gran mesa redonda. Tenía un foco sobre la cabeza y se estaba "juzgando" así mismo.
Lejos de lo que te pueda parecer este juicio no es malo si no necesario. Y no se lo ha hecho nadie, solo él mismo.
Este hombre estaba atascado en el dolor y la culpa y cuando ha movilizado esa porquería ha avanzado hacia un nivel en el que podía hacerse preguntas.
Es en ese momento cuando ha aparecido su mujer. Estaba a deseo de poder estar con él.
Lo que había pasado durante todo este tiempo es que él se había cerrado en su dolor y culpa. Y cuando nos encerramos, nos aislamos. A los que vivimos en la tierra también nos pasa.
He conocido cantidad de almas desesperadas porque les gustaría acompañar a sus familiares pero estos están demasiado ocupados con sus dolores, ansiedades y preocupaciones y esto les da la razón en cuanto a sentirse desgraciados.
Se vuelven desgraciados porque se cierran a la ayuda De Dios. La ayuda De Dios que viene dada por cada una de las almas que nos guían y orientan.
Este era el caso de la mujer de este abuelo paterno. Ella estaba deseando que llegara el momento para poder hacer lo que ha hecho hoy. Bueno, mejor dicho, lo que juntos, hemos hecho hoy.
Ella ha venido con una luz muy pura y muy blanca. Ha abierto los brazos y le ha empezado a hablar: "Te he estado esperando. Todas esas barbaridades de las que hablabas antes yo ya las sabía. Podía describirlas con más o menos detalle pero siempre he sabido quien eras. Y siempre he decidido estar contigo."
En ese momento él ha levantado la cabeza y ha ocurrido.
Ha empezado a ascender para arriba de forma muy rápida, como si estuviera en un ascensor, y yo, con él.
Físicamente la sensación ha sido bestial. No hay palabras terrenales para describir lo que he vivido. Hay quienes dicen que esa sensación es parecida a la de tener un orgasmo. Os mentiría si os dijera que no. Sí tiene algo en común pero esto es mucho más.
Creo que es una sensación que no nos toca experimentar a los humanos, mientras estemos en nuestra experiencia de tierra.
Y me preguntarás; ¿Qué es lo que ha pasado para que tú hayas sentido eso? ¿Qué significa que ha empezado a ascender para arriba?
Y bien, te contesto. Lo que ha pasado es que él ha trascendido. Trascender es la palabra que utilizamos para definir que un alma está avanzando, trascendiendo, creciendo, evolucionando.
El alma de este hombre estaba tan oscura y tan abajo que ni si quiera había cruzado. En el momento en que nos hemos emocionado y apenas podíamos respirar ha sido cuando este hombre ha "volado" hasta aterrizar en el lugar que ahora le corresponde. Al lado de su mujer y sus hijos.
Dos de sus hijos habían fallecido antes que él pero esa historia queda para otro capítulo.
Después nos hemos reído mucho.
Al verle rodeado de sus almas y el brillo de su propia alma reparé en un detalle. En esa habitación también había almas de personas, hombres en su mayoría, que habían sido alcohólicos y que, al igual que él hacía unos minutos, estaban atascados.
Le pregunté que qué significaba aquello.
Él exhaló orgulloso y nos explicó que ese iba a ser su trabajo ahora. Ayudar a trascender a aquellas almas como él lo había logrado hacer antes.
Cambió las bromas pesadas por el sincero y verdadero humor. Bromeaba a cerca de su casa. Se daban collejas unos a otros y me ha mirado con cara de felicidad, alivio y satisfacción.
Y yo, yo me he sentido el ser más afortunado de este planeta.
Solo me queda dar gracias a mis guías, quienes me acompañan asesoran y me ayudan día tras día, a Ane por haber puesto en mis manos el encaje de bolillos de su familia y a ti querido lector, querida lectora por querer integrar y compartir un trocito más del corazón de este "abuelo paterno", y ahora también, un trocito del corazón De Dios.
LUZ ES VIDA. EL CORAZÓN HABLA. Y LA VIDA SIGUE ALLÍ DONDE ESTÉ NUESTRO ALMA.
LAS ALMAS QUE CRUZABAN EL EBRO.
Como todo, esta historia empezó con una casualidad.
Un día de marzo Ana, una mujer preciosa amiga y gran
psicóloga me invitó a participar con ella en un directo de instagram para hablar de su programa, Mujer Medicina.
Ana dejó un tiempo para que yo pudiera hablar de mi proyecto, Almas.
Al día siguiente se puso en contacto conmigo Pilar.
Pilar me dio las gracias por el trabajo que había decidido
emprender y por ser valiente al darle visibilidad y naturalidad. También abrió
su corazón y me habló de su historia.
Hace 21 años el hijo de Pilar murió, con la edad de 12 años. No podía escuchar
su voz a través de los mensajes pero sabía que le estaba temblando. Cuánto
coraje y cuánta fuerza hacen falta para abrirte en canal cuando has estado
rota.
Para acabar su mensaje, Pilar me dijo que cuando estuviera
preparada me llamaría.
Al cabo de un mes, recuerdo que era domingo; domingo por la
tarde, yo estaba trabajando en la cafetería cuando de repente unos ojos
brillantes y una vocecita tímida me preguntaron: “¿Eres Ana, verdad?” Esta
preciosa mujercita era Yaiza. Yaiza es la hija pequeña de Pilar y hermana de
Víctor. Asentí, le pregunté con curiosidad si nos habíamos visto antes o de qué
nos podíamos conocer. Ella me explicó que, junto con su madre, habían leído
todo mi blog. Se me abrieron los ojos como platos y exhalé con una emoción de satisfacción y orgullo. ¡Qué bello que lo
que más disfruto hacer esté llegando a muchas personas! Y ¡Qué “casualidad” que
esa tarde conociera a Yaiza, ya que había estado toda la semana pensando en
Pilar y en lo que me gustaría trabajar con ella…!
Esa misma noche Pilar me envió un mensaje, diciendo que
nuestra sesión estaba cada vez más cerca y que
le gustaría conocerme.
No pasó ni una semana cuando por “casualidades de la vida”, Pilar se equivoca
de parada de autobús y se baja justo en frente de la cafetería donde yo estaba
trabajando.
Cuando la vi entrar me congelé y tragué saliva. Sabía que
sería un gran momento; “Un con leche descafeinado por favor”. Yo me quedé
observándola, inmóvil, no sabía cómo saludarla. Me debí quedar más tiempo del
que pensaba porque volvió a repetirme el enunciado de su café: “Un con leche
descafeinado por favor”.
Lo preparé y lo dejé sobre la barra. Me dijo: “¿Eres Ana verdad?”.
Asentí.
Me habló de todas las “casualidades” que le habían ido
acercando hacia mi. Quedamos al día siguiente para hacer nuestra sesión.
Confieso que estoy retemblándome al escribir estas líneas
porque siento una gran responsabilidad.
A medida que voy teniendo la oportunidad de acompañar a más
personas me doy cuenta de la enorme responsabilidad que esto supone.
No se me había presentado todavía la ocasión de comunicar a
un hijo con su madre. Estoy desbordante de amor pero un poquito nerviosa, lo
confieso.
Llevo varios días intentando escribir este post y Víctor
lleva varios días “incordiándome” para que lo escriba. Espero estar a la altura
y encontrar las palabras con las que Víctor quiere narrar su historia.
Allá vamos; pequeño Víctor te dedicamos estas líneas y este
espacio:
Las almas de los niños son más potentes que las almas de los
adultos. Un niño se encuentra en su más pura esencia, mientras que los adultos
tenemos que “deconstruirnos” para llegar al centro de nosotros mismos. Los
niños tienen su canal abierto, tanto para comunicarse con otros planos como
para estar constantemente alimentando y dando rienda suelta a su creatividad.
Durante estos meses he estado observando y estudiando la
relación, que existe entre creatividad y escucha de otros planos. He
descubierto que sin una, no puede darse la otra. La creatividad nos conecta con
nuestro niño interior, y nuestro niño interior tiene muy claro lo que desea;
aquello con lo que sueña; lo que le gusta y lo que no le gusta. El niño
interior sabe dar las gracias cuando alguien honra sus logros y sabe darse el
espacio que necesita cuando desea estar solo jugando y construyendo su mundo.
El mundo de los adultos, habitualmente no deja mucho espacio
para jugar. A mi, personalmente me resulta imprescindible.
Víctor murió jugando. Él era un pirata que quería ajusticiar a un “malo”,
le pensaba a ajusticiar con la horca. El
poder de la creatividad no tiene límites y él tenía que cumplir con los roles
de los dos personajes. El Capitán de los piratas y el ajusticiado. Cuando se
puso el cinturón de la bata en el cuello para continuar dando vida a su
historia perdió la suya. Se golpeó la
cabeza con la viga y al tropezarse se ahorcó. Su almita abandonó su cuerpo casi
al instante, de golpe.
Recordamos los tres tipos de lo que llamamos “muerte
violenta”: Suicidio, asesinato o accidente”; todas aquellas muertes que podemos
llamar como “repentinas”. Son procesos en los que las almas no pueden
prepararse para irse. No les da tiempo a saber que van a pasar a otro plano,
sencillamente ocurre.
Pilar entraba junto con su pareja a la casa después de tirar
la basura, después de la cena, y vieron lo que había sido el escenario de juego
del pequeño.
Víctor por su lado no podía descifrar lo que estaba pasando.
Pilar y su hija se mudaron de aquella casa. Permanecer allí era demasiado
doloroso.
Durante la sesión pudimos entender qué es lo que le había
pasado en realidad ya que en el pueblo donde vivían se comentaba que había sido
un suicidio. Teoría que en el corazón de Pilar y en el de su familia no se
podía encajar.
Gracias a dedicarle a Víctor un espacio y un tiempo para
recordar las cosas que le gustaban, como por ejemplo, llenar la casa de
pequeños gatitos que se encontraba por la calle, jugar, cocinar… pudo ir
ganando luz. Es muy sanador para todas las partes hablar de lo que ha ocurrido
y exponer cómo nos sentimos en aquel momento y de qué manera nos sentimos ahora
al revivirlo. Es una parte importante del proceso de duelo. Podemos ir
escuchando que la herida sangra pero puede que cada vez nos desgarre un poquito
menos.
En esta sesión ayudamos a Víctor a que entendiera dónde está
y el camino que le toca seguir a partir
de ahora.
Pilar y yo pudimos hablar con él, hacerle preguntas y
empezar a buscar herramientas para conectarnos con él y sentirlo cerquita.
Él nos dijo que se quedaría en casa para acompañarles,
cuidarles y trabajar a través de ellos.
He aprendido que el fin único de personas y almas es llegar
a la esencia de cada ser; hay quienes lo consiguen en vida, quienes inician el
trabajo en vida y lo continúan desde otro plano, quienes en vida no se
cuestionan absolutamente nada y tienen que hacer todo el trabajo desde el
inicio una vez que han fallecido y también están los que como Víctor, abandonan
este plano cuando todavía no les toca.
Gracias Víctor por ser un claro ejemplo de valentía y
fortaleza. Aceptas que te fuiste “sin querer” y asumes que tendrás que hacer tu
trabajo desde donde estás. Te honro y te admiro.
Gracias Pilar por ser una de las mujeres más fuertes que he
conocido. Puedo acompañarte pero no puedo sentir el profundo dolor que has
sentido durante estos años. Gracias por darme el honor de acompañarte y por
presentarme al precioso Víctor.
Gracias Yaiza por ser valiente y hacer de conectora entre
vosotros y yo.
Os deseo toda la luz y amor del mundo para que sigáis
trabajando para estar en contacto entre vosotros y con vosotros mismos.
El camino es hacia adentro. Hacia nosotros.
Sé que Víctor es mi nuevo amigo. Desde que hice la sesión
hasta hoy que he decidido acabar esta publicación ha estado acompañándome,
insistiéndome y mandándome muchísima fuerza para que siga materializando mis
proyectos.
Me quito el sombrero ante ti pequeño.
Abre tus enormes alas.